HC/E/JP 1557
JAPAN
Tokyo High Court (22nd Civil Division)
Appellate Court
Presiding Judge Kiyotaka Kono; Judges Kiichi Okaguchi and Koichi Tanaka
SINGAPORE
JAPAN
18 May 2018
Final
Consent - Art. 13(1)(a) | Grave Risk - Art. 13(1)(b)
Appeal dismissed, return refused
Arts 28(1) No 3 and 4 of the Act for Implementation of the Convention on the Civil Aspects of International Child Abduction (Law No 48 of 19 June 2013)
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Child born in 2014 in Singapore ― Parents married in 2008 ― Nationality of the entire family is unknown ― The family travelled abroad in August 2017 ― On the evening of 30 August 2017 in Japan, father drank and exercised physical violence against the mother ― Father arrested and criminal proceedings instituted ― Parents reached a settlement on 15 September 2017 ― Parents agreed that they would live separately ― The mother would live in Japan with the child as the primary caregiver, whereas the father would pay damages and maintenance and have visitation with the child ― Father filed petition for the child’s return to Singapore in the Tokyo Family Court in December 2017 ― Application dismissed ― Appeal dismissed by the Tokyo High Court in May 2018 ― Main issues: consent and grave risk.
Niño nacido en 2014 en Singapur ― Padres casados en 2008 ― Nacionalidad de la familia entera desconocida ― La familia viajó al exterior en agosto de 2017 ― El 30 de agosto de 2017 por la noche, en Japón, el padre consumió alcohol y ejerció violencia física contra la madre ― El padre fue detenido y se abrió una causa penal en su contra ― Los padres firmaron un acuerdo el 15 de septiembre de 2017 ― Acordaron vivir por separado ― La madre viviría en Japón con el niño, como su cuidadora principal, y el padre pagaría una compensación por los daños y perjuicios causados, además de alimentos, y tendría un régimen de visitas con el niño ― El padre interpuso una solicitud de restitución del niño a Singapur ante el Tribunal de Familia de Tokio en diciembre de 2017 ― Solicitud desestimada ― Apelación desestimada por el Tribunal Superior de Tokio en mayo de 2018 ― Cuestiones principales: consentimiento y grave riesgo.
The parents married in 2008. They lived in Singapore from 2014 and permanently resided there. Their son was born in 2014. In August 2017, they took a one-week trip abroad and stayed in Japan overnight on 30 August, when the father, after drinking, hit the mother’s face with significant force, and caused bruising, a sprain of her cervical vertebrae and a partial fracture of her left rib, in the child’s presence. Her complete recovery from the injuries was expected to take two weeks. The father was arrested on 31 August and released two days later in Japan, pending criminal proceedings. The father was prohibited to leave Japan without permission of the authorities.
On 15 September 2017, the father and the mother, each represented by an attorney, reached an agreement. Based on a draft prepared by the father, the settlement was signed, according to which the father consented to paying 1 million Yen to compensate the mother’s damage, the mother and the father would live separately, the mother would reside and care for the child in Japan, the father would pay 300,000 Yen monthly as maintenance, and the father would have a visitation arrangement with the child in Japan.
After this settlement, the father returned to Singapore. The father petitioned for a divorce and access order to the Tokyo Family Court on 9 November 2017 via a conciliation. He also petitioned for the return of the child to Singapore on 21 December of the same year. According to the return petition of the father, the mother had retained the child in Japan since 6 December 2017 at the latest.
The Tokyo Family Court dismissed the return application. The father appealed to the Tokyo High Court without success.
Appeal dismissed and return refused.
The parties’ settlement of 15 September 2017 was key in this respect. In the settlement, the parties agreed on living separately and the mother residing and taking care of the child in Japan without a fixed timeframe. The wording of the settlement ought to be understood as allowing the mother’s and the child’s long-term residence in Japan. The clauses on maintenance obligations and jurisdiction also presupposed that the mother and the child would reside in Japan for a long period of time. In accordance with their agreement, the father himself notified the kindergarten in Singapore of the child’s withdrawal and sent the mother’s and child’s belongings to Japan. Because the draft settlement was prepared by the father with his attorney, the settlement was duly agreed and signed by him, despite the fact that he was under pressure due to a possible criminal charge in Japan and concerned for his work in Singapore. As a result, the father was held to have properly consented to the retention of the child by the mother in Japan.
Although the father was not violent towards the mother during their marriage in general, the violent acts that took place overnight in Japan in August 2017, in the child’s presence, were serious and shocking. These acts also caused serious injuries to the mother. The Court concluded that, once returned to Singapore, there was a grave risk that the mother would incur serious injury in such a manner as to cause psychological harm to the child. The fact that the father had never exercised physical violence towards the child did not alleviate the possibility of grave risk to the mental well-being of the child.
Author: Prof. Yuko Nishitani
Los padres contrajeron matrimonio en 2008. Residían de forma permanente en Singapur desde 2014, mismo año en el que nació su hijo. En agosto de 2017, realizaron un viaje de una semana al exterior. El 30 de agosto pasaron la noche en Japón, donde el padre, luego de haber consumido alcohol y en presencia del hijo, golpeó a la madre en la cara con fuerza significativa, lo que le causó hematomas, un esguince cervical y una fractura parcial de la costilla izquierda. Se estimaba que la madre tardaría dos semanas en recuperarse por completo de las lesiones. El padre fue detenido el 31 de agosto y liberado dos días después en Japón con una causa penal en trámite. El padre tenía prohibido salir de Japón sin el permiso de las autoridades.
El 15 de septiembre de 2017, ambos padres, representados por sus respectivos abogados, arribaron a un acuerdo. Teniendo en cuenta el borrador preparado por el padre, se acordó y firmó lo siguiente: el padre pagaría 1.000.000 de yenes japoneses a la madre en compensación por el daño ocasionado; la madre y el padre vivirían por separado; la madre viviría con el niño y estaría a cargo de su cuidado en Japón; el padre pagaría 300.000 yenes japoneses por mes en concepto de alimentos, y el padre tendría un régimen de visitas con el hijo en Japón.
Luego del acuerdo, el padre regresó a Singapur. El 9 de noviembre de 2017, solicitó el divorcio y derechos de visita ante el Tribunal de Familia de Tokio en el marco de una conciliación. El 21 de diciembre de 2017, solicitó la restitución de su hijo a Singapur. Según la solicitud de restitución del padre, la madre habría retenido al niño en Japón desde el 6 de diciembre de 2017, como muy tarde.
El Tribunal de Familia de Tokio desestimó la solicitud de restitución. El padre apeló ante el Tribunal de Familia de Tokio sin éxito.
Apelación desestimada, restitución denegada.
El acuerdo de partes celebrado el 15 de septiembre de 2017 fue clave respecto a esta cuestión. Las partes acordaron vivir por separado y que la madre residiría con el niño y estaría a cargo de su cuidado en Japón, sin especificar un periodo fijo de tiempo. La redacción del acuerdo se debe entender en el sentido de que permite la residencia a largo plazo de la madre y el niño en Japón. Las cláusulas relativas a las obligaciones alimenticias y competencia también presuponían que la madre y el niño residirían en Japón durante un largo periodo de tiempo. De conformidad con el acuerdo, el propio padre notificó al jardín de infantes de Singapur sobre la retiro del niño de la institución, y envió las pertenencias de la madre y del hijo a Japón. Dado que el borrador del acuerdo fue redactado por el padre junto con su abogado, a pesar de encontrarse bajo la presión de un posible cargo penal en Japón y de estar preocupado por su trabajo en Singapur, el acuerdo fue debidamente aceptado y firmado por el padre. En virtud de ello, se consideró que el padre había consentido legítimamente que la madre retuviera al niño en Japón.
A pesar de que el padre no fue violento con la madre en el transcurso de su matrimonio en términos generales, los actos violentos que tuvieron lugar durante la noche en Japón en agosto de 2017 en presencia del niño fueron graves y alarmantes. Estos actos también causaron lesiones graves a la madre. El Tribunal concluyó que, en caso de regresar a Singapur, existía un grave riesgo de que la madre sufriera lesiones graves de tal manera que causaran daños psicológicos al niño. El hecho de que el padre nunca hubiera ejercido violencia física hacia el niño no mitigaba la posibilidad de que existiera un grave riesgo para el bienestar psicológico del niño.